Violencia psicológica

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Una mujer de 77 años demandó a su hermano de 82 por violencia psicológica. El juez determinó que para restablecer la paz familiar, las partes debían acudir seis meses a terapia psicológica, tiempo en el que el demandado debía separarse del domicilio común y no tener contacto físico y verbal con ella. La afectada apeló la sentencia y pidió declarar la separación definitiva e indefinida, sin derecho a que su hermano volviera al domicilio. El caso llegó a la Corte y la Primera Sala consideró que, en aquellas controversias de violencia familiar donde se involucren los derechos de las personas de un grupo vulnerable, el juzgador debe recabar de oficio las pruebas que estime conducentes para el esclarecimiento de la verdad.